Nadie me pidió un consejo, lo sé, pero lo daré igual. Y aunque dar consejos siempre, al igual que sentir pena por alguien, me ha parecido una actitud sumamente arrogante me parece aún más estúpido callar por miedo a parecerlo.
Hace un tiempo, en un texto muy lejano ya hablaba de la búsqueda del placer. Hoy me acabo de enterar de la diferencia entre el término gozo y placer, y sobre todo que éste último pareciese asociarse principalmente a vivencias fugaces, banales, propias de la vida actual, en la que nos dicen y yo me lo creo, que todos vivimos el hedonismo a full.
Bien, si es así entonces me haré partidario del gozo, (Del lat. gaudĭum). 2. m. Alegría del ánimo. El gozo, el gozo de poder dominar algo y centrarse en ello, centrarse en la creación la cual supongo debe ser la más placentera labor que pueda realizarse.
Hace un tiempo con Marina hablábamos acerca de la necesidad de la costumbre. No sabíamos por qué las personas debían habituarse a algo, debían adquirir práctica. Biológicamente no lo sabemos. Seguramente, y a riesgo de decir una atrocidad, tenga que ver con el proceso de pasar lo consciente al subconsciente pero tampoco tengo mucha idea de por qué demora tanto. Para hacerlo más simple, ¿por qué nos demoramos tanto en dominar con habilidad la lectura de textos difíciles o el manejo de un instrumento musical o lo que sea? Seguramente es una pregunta simple para alguien que sepa algo de biología, yo que no sé me quedaré con la intranquilidad de la ignorancia, la intranquilidad que da saberse un ignorante. Tampoco es una duda que me quite el sueño por cierto.
Si alguien ha venido por el consejo creo que ha llegado el momento de darlo. No los haré leer más sobre todo porque me pesa aún una crítica que me hicieron hace poco que decía que leerme a mí era como leer la Wikipedia, aunque ahora que lo pienso podría tomarlo por el lado de lo interesante que son mis textos pero creo que no iba por ahí la crítica.
Bueno pero aquí gente desesperada les va el consejo. Creo que para sentir el gozo más profundo de las cosas hay que dominarlas primero, esa es la razón por la que hablé de la práctica hace unas líneas, y hasta que no se domine la técnica de las cosas, lo que podría ser tener un buen léxico para leer, soltura en las manos para hacer chillar de placer a la guitarra o manejarse con las tan molestas perspectivas en el dibujo para poder plasmar lo que se tiene en mente sin que ocurra que al imaginarse un cubo en el papel termine siendo un círculo deforme o por último cantar bien para no estar sufriendo por los tonos inalcanzables que hacen que en el éxtasis del canto la voz no nos acompañe y no quede otra alternativa que la mímica y una buena dosis de imaginación.
Dominar la técnica, eso creo por ahora que es lo sustancial, es el primer salto para poder gozar. Gozar. Gozar. O sentir placer, da lo mismo la terminología. Pero acá nos topamos con un problema que creo que se le presenta a la mayoría de la gente que no tiene motivaciones suficientes como para poder dar el puntapié inicial y lanzarse por el tortuoso camino del aprendizaje. Porque supongo que sin el deseo de reconocimiento a cualquier nivel (familia, en el triste caso de que no te reconozcan por el simple hecho de haber nacido, amigos, o yendo más allá, el reconocimiento de los desconocidos) es relativamente difícil conseguir la fortaleza necesaria para poder llevar a cabo algo, sobre todo en un comienzo cuando la indiferencia y la inercia que nos mantiene haciendo lo mismo de siempre, ya sea ver TV como enajenados o estar tirados en la cama, nos llama a no intentar nada nuevo y hace muy penoso el aprendizaje.
Así que lo primero es conseguir algo de motivación, si le piden a sus padres prestada un poco seguro que tienen aún la motivación de sus deseos frustrados y les pueden cargar con todo lo que no consiguieron ellos a ustedes. Nada es gratis en esta vida decía Ghandi. Yo tengo mis motivaciones y estoy en contra de ellas pero no me atrevo a cuestionarlas demasiado porque sé que si lo hago las perderé y no hay con qué suplirlas. Entre nos, lo que me mueve, es el deseo de reconocimiento, pero shh, no lo digan fuerte que me da un poco de pudor confesarlo. Algún día podré decir que no me importa, por ahora prefiero seguir así por qué no sé qué otra cosa me podría mover si no es eso. Y que nadie se atreva a proponer los deseos de mejorar el mundo que eso ya no convence a nadie.
Se ha hecho un poco extenso este texto para lo que tenía pensado en un comienzo, pero de todas maneras como sé que Marina es la única que me lee y seguramente las visitas que entran se van al ver tanto texto junto y feo, sin imágenes ni nada didáctico, puedo extenderme porque también sé que tiene bastante tiempo y no le molesta leer y leer y leer y leer y leer. Pero este texto no te servirá de nada.
En todo caso acá queda este humilde escrito como una muestra de mi buena voluntad para con el mundo, la misma que tenía Thom Yorke en Subterranean Homesic alien, y si él tenía esa predisposición, yo que lo admiro tanto, no dejaré pasar la oportunidad de mandar un mensaje a la tierra. Por cierto lo que él decía era algo más o menos así:
I’d tell all my friends but they’d never believe me,
They’d think that I’d finally lost it completely
I’d show them the stars and the meaning of life
They’d shut me away
But I’d be alright, alright,
A mí hasta ahora nadie me ha pateado ni me han puesto sin admisión en el msn luego de mostrarles las estrellas, el sentido de la vida y lo genial que puede ser dominar la técnica, así que soy más optimista (já!, quien no es más optimista que Thom Yorke?).
Quizá poco se entendió de todo esto. En definitiva lo que quiero decir es que dominar la técnica es esencial, según mi experiencia, para poder centrarse en la creación, para poder disfrutar plenamente de lo que se hace. Mientras el problema radique en ella será muy difícil poder sentir el placer siquiera de intentar algo, porque si el problema es creativo quizá sea más grato buscar esa idea, esa melodía que deseamos pero si es meramente un problema de nuestras habilidades creo que la desazón que eso causa es bastante mayor que cualquier otro conflicto que pueda presentarse en el proceso creativo.
Hay que sacar fuerza y motivarse a hacer las cosas, el gozo no es inmediato, la creación es la última fase del aprendizaje y es lo que más satisfacción causa, saber que lo que tenemos en frente ha salido de nosotros estoy seguro que es de las experiencias más satisfactorias para el ego, para el espíritu que puedan existir. El gozo no se puede lograr rápido, las técnicas no son fáciles de dominar pero al hacerlo la complacencia es infinita. Muy infinita.