Luego de haber dado la PSU no hago más que confirmar la opinión que he tenido desde que tuve que enfrentarme a ella el año pasado. Y es que creo que la prueba si la tomamos como lo que es, es decir, una prueba que mide conocimientos específicos, que es prácticamente la evaluación de nuestra capacidad para memorizar una cantidad de nombres, fórmulas, procesos, etc. está bien, sin embargo la pregunta debiese centrarse si es ese tipo de conocimientos lo suficientemente completo como para abrirnos o cerrarnos puertas de la manera en que lo hace. No me parece razonable que el hecho de poder olvidarnos de alguna nimiedad como lo puede ser lo que produce determinada región, o errar la alternativa en una de esas insufribles preguntas de lenguaje en las que las respuestas están todas hechas para despistar, sean lo que defina a donde podemos ingresar y a donde no. Es una lotería como dijo un señor el otro día en TV.
Seguramente hay muchas formas mejores de hacer una evaluación que permita saber si se está capacitado o no para lo que uno desea, aunque incluso pienso que esa evaluación no tendría que hacerse sino en el transcurso de la carrera escogida y no antes. Porque de hecho esa es la posibilidad que se le da a cualquiera que tenga dinero, ya que muchas universidades no piden haber rendido la prueba o simplemente el puntaje exigido es mínimo, sólo piden muchos billetes.
Pero tampoco es en terreno de las injusticias en el que pretendo desenvolver este texto. Aunque es una somera opinión la idea fundamental ya está dicha. Creo que 80 preguntas no son representativas de nada, y estudiar todo un año (con las implicancias económicas que ello implica, léase preuniversitarios) para darse cuenta que tu futuro se decide con unas miserables preguntas intrascendentes es bastante frustrante.