Nos ahoga bastante el peso simbólico que tienen en su mayoría las actitudes que se dan en las relaciones. Ya sea en una relación amorosa, de amistad, con la familia, con algún proyecto, etc. Me pesa, a mí particularmente, porque antes me atreví a involucrarte a ti, en tanto cada gesto o actitud va más allá de si mismo, pasando a demostrar, por ejemplo, el valor que le otorgamos a la persona a quien hemos dirigido nuestro mensaje.
No dejarse llevar y poner en duda la eternidad del amor puede significar para muchas personas que el amor existente hasta ese punto simplemente no existe. Cuando decir “te amaré por siempre” significa reforzar los lazos creados sin siquiera atender a la esencia de la frase creo que se comete un error muy grave. Si uno comienza a dejarse llevar por la costumbre, por la tradición y aceptar que muchas palabras, gestos o actitudes son necesarias para evidenciar los propios sentimientos sin antes cuestionar qué tan acorde a nuestro pensamiento son esas costumbres puede cometerse el error de repetir inconcientemente aquello que uno tiene entendido que se debe decir. Y en caso de que uno no crea sinceramente en el amor eterno decirlo (“te amaré por siempre”) no es otra cosa que una mentira y una vejación contra una frase que debiese ser mucho más que una estrategia para afianzar el amor del otro. Los clichés tienen en cierta forma esa función. Lugares comunes que reemplazan a las palabras y que significan cuanto amamos a una persona. Entregar una rosa a pesar de no ser nada original es un símbolo de amor. Pero qué sucede si a mí o a ti, no nos gusta entregarlas o recibirlas y por sobre todo no lo hubiésemos dejado claro (importante punto que hay que tener en cuenta). Quizá si viene aquella vieja insoportable de la plaza de la aviación que pasa constantemente con sus rosas y las ofrece con mucha astucia sabiendo que para uno no es fácil decir “no gracias, quiero a mi novia/esposa/pareja/amiga/socia/contertulia pero no suelo comprar rosas” rehusarme a comprarla pueda significar que no te quiero. Ok, así con una infinidad de gestos pueden elaborarse interpretaciones que se alejan años luz de lo que significaban para su autor. Un joven XY y una muchacha XX el otro día tuvieron un problema: ella decidió trabajar y él, celosamente como es, se enojó. Su vida se derrumbaba porque aquel traicionero gesto significaba que no la vería en todo el verano y entonces cabía preguntarse ¿habrá querido decirme que no desea que estemos juntos? ¿Que haya elegido trabajar puede haber sido una excusa para no verme? ¿es que ya no me ama? ¿es que la vida no tiene sentido? Y así siguió preguntándose y preguntándose hasta que nunca más nadie supo de él.
Para mí, que en cierta forma no comporto tanta carga alegórica en los gestos (no sé que palabra puede aglutinar a “gestos”, “actitudes”, “palabras”, por lo que diré el que primero se me venga a la mente), desatender esos rituales significa ser catalogado como alguien indiferente, apático, incluso frío. No voy a discutir en qué medida lo soy o no, no lo sé, pero sí puedo decir que me lo he creído erróneamente mientras no entendía que mi comportamiento no era que obedeciese a mi desinterés por el resto, sino al hecho de no reconocer los actos simbólicos de la misma manera que el resto. Nunca creí, desde que tuve la oportunidad de pensar al respecto, que ir a un cumpleaños o regalar algo significaran esencialmente una muestra de afecto por ejemplo.
Como hasta acá he hablado solo del infame amor, puedo dar otro ejemplo que sirva para expandir mi discurso: en casa de mi abuela tuve miedo de decirle que no quería comer (no tenía hambre) porque creí que ella podría tomárselo como algo personal, como un ataque a su mano cocinera que obviamente no se corresponde con la realidad a pesar de que puedo comprender que lo tome así, pero bien, no creo que yo deba inhibirme y fingir mi discurso por el simple hecho de que decir “no, gracias” pueda ir mucho más allá de un caso puntual y traducirse en un crítica a su orgullo de abuela: el talento culinario.
Retomando el ámbito amoroso en el caso de quien llama todas las noches a su pareja noto que hay un problema cuando esa llamada no es con el fin de satisfacer la propia necesidad de saber de ella, es decir, no es honesta, sino que está meramente programada para corresponder a lo que un amante debe hacer: llamar a su pareja. Aquí el acto de llamar es comprendido por ambos como algo que va más allá de si mismo para transformarse en una muestra de cariño y mi crítica va hacia el establecimiento de esos significantes. Al menos en la posición de alguien, que a pesar de desear saber constantemente de quien quiere, también saber que si algún día se le pasa por la cabeza no llamar a esa persona, tener la libertad para hacerlo, sin que ello signifique la muerte del amor como podría ser tomado erróneamente.
El problema de aceptar aquellos gestos convencionales heredados que nos indican qué actitudes significan qué cosa es que no podemos distinguir, al momento de actuar, el deseo real de quien efectúa ese acto. Aquel que llama a su pareja, lo hace por que realmente se interesa por ella o lo hace para ganar su afecto? Está claro que no son excluyentes ambas alternativas pero aun queda el velo sobre qué será realmente lo que se esconde tras ese acto. Un “te amo”, ¿significa realmente “te amo” o es más bien una forma conseguir algo? ¿Dejan de ser esas dos palabras representantes de lo que realmente son, al igual que la llamada por teléfono, para convertirse en meros objetos con los cuales pretendemos demostrar o alcanzar algo que deseamos?
Muchas veces he escuchado sobre todo de boca de mi abuela “uu, tengo que ir al funeral de X” como antesala de los lamentos referidos a que ahora son más muertes las que tienen que presenciar, a diferencia de sus años mozos en los cuales los casamientos abundaban. Pero bien, lo que quiero hacer notar es el desinterés que se tiene muchas veces al cumplir con los compromisos. No solamente en este caso sino también en muchos otros; pero cuando el compromiso adquiere un valor simbólico fuerte no hay nada que se pueda hacer más que cumplirlo si es que no se quiere ser juzgado por traición a los deberes morales.
Y pedirle a los demás que cumplan con lo que nosotros esperamos de ellos simplemente porque la relación que existe entre nosotros nos exige que tengamos ciertas condescendencias es no darle el lugar correspondiente que según yo debiese tener la honestidad en cualquier tipo de relación. Y junto con ella la libertad de la otra parte o nuestra para elegir lo que realmente queremos hacer. Personalmente no pretendería que nadie hiciese algo por mí simplemente porque se siente con el deber moral de hacerlo. No pretendo hacer de las relaciones dependientes de aquellos, para mí, nefastos simbolismos que nos dicen cómo y qué decir en caso de que queramos demostrar A y cómo y qué decir en caso de queramos demostrar B.
Enfrentarse a personas que no comprender de la misma manera que uno los aspectos simbólicos de las relaciones sin duda alguna lleva a innumerables malos entendidos. Pero dudo que la gente esté dispuesta a cuestionarse aspectos tan enraizados en la cultura, lo que no ayuda a ir dejándolos de lado para dar paso a lo que según yo serían relaciones más sinceras, más libres, menos rodeadas de normas que determinen la manera en la que debemos comportarnos y que devienen en relaciones totalmente estructuradas. Porque supuestamente estamos de lado de la libertad y la verdad…al menos de eso intentamos convencernos.
Para Marina, porque tú sabes que la ley de gravedad no se aplica en aquel universo del parque San Borja.
Te Quiero.
no nada q estoy imprecionada x lo q lei besos chauuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu
Seguramente porque no se entiende un carajo casi lo que dice…
Eso sí ahora reconozco que mis habilidades escritoras están mejor y si algún día retomo el blog reelaborare todos estos textos…emm, sí, tal vez lo hago. Una reedición inteligible.
Seguramente…
oye, pero este es el texto que más me gusta por como está escrito, y no tienes derecho a cambiarlo…
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Es lo mejor. Me gusto mucho y en esas lectura pude entender que debemos dejar de ser egoistas y amar sinceramente y de corazon, sin buscar nada acambio.
Gracias por este texto sigue adelante . enviame al msn los que puedas ..